Una nueva alumna.

Hace unas semanas que se unió a nuestro pequeño estudio, que va creciendo poco a poco pero lo hace con alumnos/as muy grandes.

Os presento a B.

Una ilustradora encantadora y risueña que quiere seguir evolucionando y mejorar profesionalmente. Estas semanas nos hemos centrado en los colores. Así que, manteniendo el equilibrio entre arte y técnica, buscamos fórmulas para facilitar el trabajo de B. añadiendo nuevas destrezas artísticas a sus ilustraciones.

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Clientes.

Lleva años tratando con clientes a los que les ofrece diferentes tipos de acabados en ilustraciones. Me comenta que lo que más le solicitan es el parecido facial y el “realismo” en el coloreado.

La innovación, la creatividad, el estilo más personal o la interpretación no tiene cabida en la gran mayoría de solicitudes.

Dentro de su nicho laboral, si quieres mejorar, el reto es hacerlo de forma que el cliente no sienta que se alejan de su zona de confort en el mundo de la representación.

Cuesta entenderlo.

Desde un punto de vista artístico profesional, es difícil comprender al cliente, porque para nosotros la finalidad es siempre evolucionar y mejorar las formas de representación. Luchas cada día por encontrar un estilo que pueda comunicar mejor las ideas y emociones.

Es un trabajo muy duro y sufrido y nos lleva de cabeza toda nuestra vida artística.

Cuando sales al mercado laboral.

Cuando empiezas a trabajar, siempre esperas que los clientes exijan lo más creativo de ti. O deberían. Pero no. Lo que determina esto, es tu producto, a quien lo dirijas y en qué ámbito te muevas. Si no es público especializado en arte -como en el caso de B.- hay que tenerlo claro desde el principio -como lo tiene claro B.- para evitar desgastarse intentando vender un producto que no genera ningún tipo de interés en ese público. O les gusta y lo compran o no les gusta y no lo compran. No hay más.

Y la gran mayoría de los clientes de B. prefieren menos arte conceptual y más realismo descriptivo.

No tiene nada de malo.

Pero para un artista, es como si llevase toda la vida entrenando para batir una marca mundial en las Olimpiadas y te llevases la medalla de oro solo por participar.Lógicamente, de esta forma ahorras tiempo y esfuerzo en el desarrollo en cada encargo y puedes abarcar mas trabajos.

Lo más importante.

Es saber qué estás dispuesto a hacer para evitar frustraciones que nos desanimen y nos bloqueen. Tener claro el lugar en el que queremos estar para desarrollar nuestro trabajo con entusiasmo.