Mi nuevo alumno A.

Tiene 5 años y una pasión muy definida: Le encanta dibujar a Batman.

Su madre, me llamó para preguntarme cómo podríamos desarrollar las clases.

Y fui muy clara: respetando sus intereses, fuente de toda motivación.

Si le apasiona dibujar a Batman una y otra vez ¿Por qué se lo ibamos a negar? Es muy importante respetar el proceso de expresión artística de los niños evitando la invasión en su desarrollo. Es su propia forma de expresión, de relacionarse con el mundo que le rodea y comunicarse.

Cuando yo era pequeña…

Veía la televisión, iba al cine, leía muchos libros ilustrados. Mi motivación creativa surgía cuando al terminar de leer un libro o ver una serie

¡quería que sus historias continuasen!

Dibujaba a mi personaje favorito lo recortaba y jugaba con él inventado historias nuevas.

Ser creativo y original es un gran esfuerzo profesional.

En mi recorrido he aprendido que lo mejor es aprender a entender el arte y la cultura que te rodea y saber como afrontar la creatividad en un mundo saturado de creatividad. Cómo encontrarla y traerla hacia ti y sobre todo, cómo comunicar con tu propia forma de expresión.

Mi alumno A. Esta aprendiendo a dibujar y lo hará gracias a su gran héroe quien le acompañará durante su aventura. Y no solo aprenderá a dibujar a Batman. Sino que además aprenderá a crear el suyo propio.