Respeto.

Tengo un alumno de 5 años con una gran pasión: le encanta dibujar a Batman. Su madre, me llamó para preguntar cómo podríamos desarrollar las clases y en ese momento tenía muy claro lo que haría: respetar sus inquietudes. Su fijación por dibujar su héroe favorito es su fuente motivación. Si le apasiona dibujar a Batman una y otra vez ¿Por qué se lo íbamos a negar? Es su forma de relacionarse con el mundo que le rodea y expresarse. Cuando educamos a los niños en la expresión artística, es importante respetar sus inquietudes porque, aunque nos cueste comprenderlo, cada uno pasa por sus etapas a su ritmo y su manera.

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Mi gran pasión.

Cuando era niña, veía series, iba al cine, leía muchos cuentos ilustrados… Al finalizar las historias surgía dentro de mi una gran motivación creativa pues quería que sus historias continuasen y surgía en mi una gran pasión: crear historias.

Dibujaba a mi personaje favorito lo recortaba y jugaba con él inventado nuevas aventuras.

Todavía guardo el libro con el que comencé a dibujar a mis personajes favoritas, recortarlos y vivir con ellos nuevos arcos argumentales. Lo recuerdo como un recuerdo entrañable como algo muy feliz.

Tener un héroe.

Mi alumno A quiere hacer lo mismo. Ha encontrado un personaje en la ficción que le lleva a vivir emocionantes aventuras. Este héroe ha despertado en el una gran pasión y quiere aprender a dibujarlo para que siempre le acompañe y esté a su lado. Se esfuerza muchísimo por representar de su mano a su enmascarado favorito.

Una pasión para siempre.

Clase tras clase, A dibuja todos los Batman que puede ¿Será a si para siempre? ¿Se pasará el resto de su vida intentando dibujar cientos de hombre-muerciélago? Bueno, aunque es verdad que hay que respetar los ritmos, siempre hay que intentar que vayan descubriendo nuevos horizontes. Un día, le mostré un libro donde también estaba Superman y… ¡sorpresa! Lo quiso dibujar. Le quedó sorprendentemente bien teniendo en cuenta que hasta el momento lo único que había dibujado en su vida era al encapuchado de negro. Y le gustó haber ilustrado a otro héroe aunque… ¡enseguida volvió a Batman otra vez! jejeje.

Otro día, decidió que el protagonista de su tira cómica sería su gato ¡Qué bien lo dibujaba! Aunque eran pequeñas excepciones en su dossier creativo se percibía como, poco a poco, las aguas encontraban nuevos cauces.

Con el tiempo y nuevas experiencias en la vida, si no hay nada que lo impida, lo que parece una terrible obsesión, pasará a ser una etapa en la vida que, vivida con gran pasión y emoción, la podrá recordar con mucha ternura para siempre.